Por Lolimar Araujo

Lunes, 25 de Feb. de 2019

Transforma tu vida al programarla con magia positiva

Si tuvieras el poder de mirar el mundo con otra perspectiva, con una postura más optimista, enérgica, y llena de posibilidades; como si fueras un niño curioso que observa un mundo lleno de oportunidades para explorar y aprender… ¿lo harías?

La Programación Neurolingüística (PNL) nos ofrece herramientas para ayudarnos a cambiar y potenciar nuestras capacidades internas. Sus creadores la definieron como una especie de “magia”, capaz de reprogramar nuestros pensamientos para convertirnos en la mejor versión de nosotros mismos.

La PNL, estudia y describe, cómo pensamos, sentimos, actuamos y a su vez cómo evaluamos los comportamientos propios y ajenos. Sus creadores Richard Bandler y John Grinder, plantearon que la mente y el lenguaje se pueden programar de tal forma que actúen sobre la fisiología y la conducta. Los principios fundamentales de la PNL se resumen en la siguiente frase:

“Lo que piensas genera tus emociones. Lo que sientes genera tus acciones. Lo que haces genera tus resultados. Entonces, si quieres obtener resultados distintos, tienes que sentirte distinto, pero para poder sentirte distinto tienes que pensar distinto”.

Piensa en positivo

Pregúntate qué es lo que si quieres lograr. La mayoría de las personas tienden a plantearse de manera negativa sus objetivos: No me quiero enfermar, No quiero ser pobre, No quiero estar sola. Para la PNL esto es un error, pues ya se ha comprobado a través de estudios neurológicos que el cerebro y en especial el subconsciente es incapaz de procesar la palabra “No”. Si le pedimos a una persona que cierre los ojos y no piense en una manzana roja, la imagen que vendrá a su mente será la de la manzana roja, pues el cerebro responderá de manera automática al estímulo.

Entonces la primera regla para que la magia ocurra es enfocarnos en el objetivo que queremos alcanzar y expresarlo de manera positiva. Así nuestro cerebro creará una imagen de lo que realmente deseamos, y no de lo contrario. Lo correcto sería decir: Soy saludable, Soy próspero, Soy amada.

En los libros “El Secreto” y “Y tú qué sabes” así como en las antiguas enseñanzas de metafísica y Cábala se nos recalca constantemente el enorme poder que tienen tanto la visualización como nuestros pensamientos. Este concepto es también conocido como la ley de la atracción: sencillamente el cerebro crea nuestra realidad.

Conecta con tus emociones

Una vez que creamos pensamientos positivos nuestro cerebro genera una serie de químicos que van a determinar cómo nos sentimos. Es muy simple: si piensas en algo triste… tendrás sentimientos de tristeza, si piensas en situaciones que te hacen enojar… sentirás ira, si piensas en cosas felices… sentirás dicha. No hay ningún misterio en esto. Si dudas de ello, te invito a ponerlo a prueba.

Estar alerta a nuestros sentimientos, atender o escuchar nuestro cuerpo y emociones es una manera muy eficaz de darnos cuenta de cuáles son los pensamientos que nos rondan. Es cierto, el entorno nos influye, pues nos enfrentamos día tras día a situaciones que pueden resultar frustrantes, dolorosas e incluso atemorizantes. No se trata de mantenernos aislados o vivir desconectados. Todas las emociones cumplen una función importante y todas sirven en algún contexto, lo que debemos evitar es quedarnos anclados a una emoción negativa durante mucho tiempo porque la rabia, el miedo y la tristeza prolongadas generan estados negativos que pronto se manifiestan en forma de enfermedades tanto a nivel físico como espiritual.

Pon la magia en acción

Ahora, para que la magia de pensar en positivo funcione, también es importante auto observarnos y detectar cuáles son nuestros resultados para poder evaluar cómo estamos interactuando con nuestro entorno. Si el resultado no es el que deseamos es fundamental que tengamos la suficiente flexibilidad para adecuar o modificar lo que estamos haciendo. La flexibilidad nos permite aumentar nuestra capacidad de adaptación. Si seguimos haciendo lo mismo posiblemente continuemos obtenido el mismo resultado.

La primera vez que estudié PNL en el 2008, el profesor Lenin Wilhelm, director del Instituto Venezolano de PNL, nos dijo que, si no sabíamos cómo actuar ante una determinada situación, podíamos pensar en alguien que sí sabría cómo hacerlo. Tal persona puede ser alguien a quien admires o incluso una persona que consideres capacitada aunque la conozcas personalmente. Piensa qué haría esa persona ante la situación y luego actúa “como si fueras” esa persona. Se trata de enfrentar las situaciones accediendo a recursos “prestados” para poder incorporarlos a nuestro repertorio de respuestas y acciones.

Esto se basa en el aprendizaje a través del modelado de la conducta. Recordemos que los ejemplos que presenciamos son las vías más poderosas para captar ideas y comportamientos. Los niños observan a sus padres o adultos representativos y los imitan, así adquieren recursos personales para afrontar la vida, la cultura, las relaciones y la sociedad que les rodea.

Poco a poco vamos incorporando nuevas respuestas y adaptándolas, pero recuerda que es muy importante mantener la coherencia entre lo que pensamos, sentimos y hacemos.