El sagrado balance entre destino y decisiones

Por Lolimar Araujo

Viernes, 22 de Marzo de 2019

El sagrado balance entre destino y decisiones

¿Se te presentan las mismas situaciones en distintos momentos como una especie de déjà vu? ¿Te has sentido entre la espada y la pared y en obligación de decidir? ¿Piensas que la vida te pone a prueba? ¿Has sentido tentación a hacer algo “indebido”? ¡Se te da la bienvenida a la escuela de la vida!

Cada día tomamos decisiones grandes y pequeñas que nos afectan (para bien o para mal) al igual que a nuestro entorno. Hay decisiones tan importantes que nos sobrecogen y otras que consideramos tan sencillas y cotidianas que ni siquiera nos detenemos para evaluarlas. Quizá lo más importante al tomar una decisión sea preguntarnos cuáles serán las consecuencias personales y colectivas.

La capacidad de tomar buenas o malas decisiones es lo que nos conduce hacia una vida plena o hacia la repetición de continuas lecciones (nótese que he escrito “lecciones” y no “errores”). A veces la mejor decisión viene acompañada de sacrificios, otras veces el camino más fácil no resulta el más apropiado y otras no resulta evidente el sendero a seguir.

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¿Existe el destino?

El budismo e hinduismo hablan de reencarnación, karma y dharma. Por su parte, la astrología nos muestra un mapa que determina con bastante precisión nuestra personalidad y tendencias. Pareciera que estamos predestinados a vivir cierto tipo de situaciones.

Antes de encarnar, el alma elige las áreas en las cuales desea trabajar. Es por eso que la vida, vista como una escuela de aprendizaje continuo, nos pone pruebas para evaluar nuestro progreso y ver si hemos aprendido las lecciones y por tanto evolucionado hacia un estado de conciencia superior. Dependiendo de las decisiones que tomemos frente a esas pruebas—aprobamos o reprobamos.

El karma es justamente la lección de nuestras vidas, es lo que necesitamos aprender y/o superar a través del perdón el amor y la compasión. Mientras que el dharma son los dones o bendiciones que recibimos en base a nuestras lecciones aprendidas en esta u otras vidas.

De manera que la respuesta sobre si existe el destino es SI. Sí, has venido a cumplir un plan. Sí, has nacido con un propósito. Pero tú y sólo tu decides si te apegas al plan y cumples tu propósito o si tomas otro rumbo.

El libre albedrío—nuestra capacidad de decidir

Una vez escuché que la vida es un desafío que debemos afrontar. Tenemos un enorme poder y responsabilidad: decidir, es el don del libre albedrío.

Cuál crees que será el destino de una persona que decide estudiar, trabajar, hacer deportes, ser responsable, ser disciplinada, meditar, hacer el bien, etc. Y cuál crees que puede ser el destino de una persona que decide: tomar alcohol en exceso, ser irresponsable con su trabajo, robar, mentir, etc. A fin de cuentas, todo esto son decisiones. Cada uno es libre de afrontar su destino.

Muchas de nuestras limitaciones son excusas que nos damos, son obstáculos que están en nuestra mente, de allí la necesidad de cultivar buenos pensamientos y potenciar nuestro espíritu para poder tomar decisiones acertadas, constructivas y ecológicas con nuestro entorno.

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Nosotros creamos nuestra realidad

Precisamente porque podemos decidir, somos creadores de nuestra realidad. El problema es que nos cuesta mucho aceptar esta idea, en especial cuando notamos que la vida que hemos creado no nos gusta o cuando tenemos dificultades. Sólo nos hacemos responsables de lo bueno que nos pasa. En cambio, lo malo es culpa de algo externo que no podemos controlar.

Cuando la realidad que hemos creado es negativa, es fácil tomar el camino fácil al ponernos en posición de víctimas. Nos auto compadecemos y pensamos que algo allá afuera nos está jugando una mala pasada. Con esto desconocemos nuestro poder tanto para crear lo bueno como lo malo.

Seguramente pensaras ¡vaya! si podemos crear nuestra realidad por qué no te has ganado el premio gordo de la lotería, por qué no tienes un auto lujoso y vives en una mansión. La respuesta está en tu nivel de conciencia, tenemos mucho que evolucionar antes de materializar al instante todo lo que deseamos o pensamos.

Imagínate que todo lo que piensas o deseas se hiciera realidad al instante…   ¿no crees que te arrepentirías de haber deseado algunas cosas? La manifestación de nuestros deseos no es inmediata por razones de pura auto protección. Si todos los seres humanos pudiéramos hacer realidad nuestros pensamientos de inmediato nos auto destruiríamos enseguida.

Por eso necesitamos evolucionar a través de las lecciones, del crisol de la vida. Purificarnos y deslastrarnos de nuestra visión egoísta para poder desarrollar un nivel elevado de consciencia global cuyo norte sea el amor incondicional.

 

-Por Lolimar Araujo Morales

Especialista en Programación Neurolingüística

y practicante de Reiki con más de 15 años de experiencia.

-Arte por Becca Reitz