Por Maria Sasia Medrano

Viernes, 27 de Sept. de 2019

Libra de la astrología clásica a la moderna

Estudiar la relación entre el cielo y la tierra y cómo esta nos afecta es definitivamente apasionante. Hacerlo de forma profesional y seria requiere hacer un recorrido a través de los distintos paradigmas astrológicos existentes para luego poder elegir la posición subjetiva en la cuál situarse y tener argumentos lógicos acerca de porqué no elegir lo que se descarta. A continuación, revisaremos un poco conceptos clásicos y modernos para poder entender de dónde venimos y hacia donde podríamos dirigirnos.

Cuando el sol ingresa al grado cero de Libra estamos en la mitad de nuestro recorrido por el mandala zodiacal. Según el hemisferio en el que estemos, será primavera u otoño lo que comience como estación del año. Para la astrología tradicional y mística, era el momento de empezar el famoso ‘retorno’ al origen pisciano luego de la ‘caída’ desde lo ariano. Los primeros seis signos fueron entonces el comienzo que terminó en la depuración virginiana necesaria, antes de emprender el camino a casa desde Libra.

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En este punto, tiene sentido recordar el concepto de la astrología tradicional acerca de las dignidades: las dignidades planetarias nos hablan de las posiciones de los planetas que serían mas o menos favorables—según cada caso—para el desarrollo de la cualidad de cada planeta. Están el domicilio, el exilio, la exaltación y la caída, como las principales dignidades a tener en cuenta. El domicilio es el signo de regencia de cada planeta, y es donde cada planeta esta en su casa. El exilio es la posición donde un planeta se siente con poca fuerza, lejos de casa. La exaltación es el signo donde un planeta exalta sus cualidades naturales. Y la caída, es definitivamente la peor posición ya que el planeta pierde toda su fuerza.

Dentro de la astrología tradicional, el sol en Libra esta en caída, es decir, en su peor ubicación. Tiene sentido interpelar esta norma sin dogmatizar, tratando de entender el porqué de esto. El sol rige Leo y se exalta en Aries, ambos signos de fuego que potencian la cualidad de individuación y brillo particular y singular. Libra es el signo que nos trae la posibilidad del complemento. Es interesante pensar que, en los textos religiosos, el séptimo día es el día en el que el creador termina su creación y la contempla y entiende que es una buena creación. Se complementa con ella. Libra, como séptimo signo dentro del mandala zodiacal, nos propone el fin de un ciclo, en tanto es la posibilidad de entender el complemento con Aries. El número siete es importante en la tradición mística y esotérica debido a que propone el momento de la completitud, de la integración de la sabiduría. Todos conocemos muy bien la cantidad de resonancias que hay en la tierra con este numero: los siete días de la semana, las siete notas musicales, los siete colores del arcoíris, etc. El número siete nos trae una posibilidad de integración y complemento que en primera y última instancia responde al septenario hermético de los siete planetas tradicionales observables objetivamente en el cielo.

Pues bien, ¿cómo será la experiencia solar y de autonomía en un signo que propone salir del ego en pos de abrirse a lo vincular y al complemento como lo es Libra?

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Esto que quizá para la astrología tradicional es el sol en caída debido al desaprovechamiento de las cualidades solares, puede ser también un gran talento para las relaciones y los vínculos en tanto el individuo pueda autoafirmarse en su yo y en su identidad y desde esa posición subjetiva complementarse; ¿qué pasa entonces cuando nos perdemos y desdibujamos en el deseo del otro?

Libra desde una posición inmadura trata permanentemente de complementar y complementarse, mediando en cualquier instancia o situación aun cuando quizá quisiera dar un portazo. Es por este motivo que aquellas personas con el sol en Libra tienen que trabajar la autonomía y la potencialidad con el fin de exponer sus ideas y creencias mas allá del entorno y el contexto para no terminar cayendo en las dudas e indecisión eternas.

Sin dogmas ni prejuicios y tratando de encontrar la posibilidad dentro de lo que es, la entrada del sol a Libra nos propone el desafío de salir del ego pero sin olvidarnos de quienes somos; después de todo, es desde nuestra identidad que podemos compartirnos y darnos en vinculo y relación. El vicio diplomático y las ganas de maquillar hasta lo inmaquillable serán barreras que tendremos que cruzar si queremos ejercitar relacionarnos con madurez. Los vínculos se dan entre dos partes asimétricas, iguales pero distintas. Y ser en vinculo es poder relacionarme con esas diferencias, sin juzgarnos y aceptándonos, nutriéndonos de ellas.

 

Maria Sasia Medrano es una astróloga, socióloga y tarotista que trabaja en Buenos Aires ofreciendo consultas personales, cursos, talleres y workshops. 

-Arte por cortesía de @beccareitz