¿Responderán las estrellas a tus oraciones?

Por Horoscopo.com

Miércoles, 11 de Julio de 2018

¿Responderán las estrellas a tus oraciones?

La próxima vez que necesites llamar a un poder más alto, mira a las estrellas.

Uno de los principales beneficios del uso de la Astrología en la vida cotidiana es vincular tu frenético y moderno estilo de vida a los ritmos naturales y universales. En lugar de luchar constantemente con la necesidad de prestar atención a los horarios de programación de eventos importantes como bodas, firmas de contrato, o presentar documentos legales; puedes usar la Astrología para ir con la corriente y alcanzar tus sueños por el camino de menor resistencia. La vinculación de la Astrología a la oración es una manera de llevar esa conexión a un lugar más profundo, más allá de lo psicológico y al reino de lo espiritual.

No es coincidencia que los planetas compartan nombres con las deidades Romanas cuyos nombres fueron una vez y todavía forman parte de las oraciones. Cada planeta o cuerpo celeste viene con su propia personalidad, la cuál se asocia con un dios o una diosa.

Hay muchas maneras de pensar acerca de estas deidades. Puedes pensar en ellas como dioses y diosas reales que son merecedores de tus oraciones. Puedes pensar en ellas como los aspectos de una deidad o un poder mayor que pueda recibir alabanzas individuales. Incluso puedes llegar a pensar en ellas como una herramienta psicológica o como arquetipos jungerianos que representan diferentes aspectos de ti mismo/a que deben ser reconocidos y mejorados a través de la oración personal y la meditación.

Mercurio, Marte, Saturno, Júpiter, Neptuno, Urano y Plutón son todos nombres de Dioses Romanos. Además, el Sol corresponde a Apolo. Venus es una diosa Romana. La Luna es también una diosa llamada Diana y la Tierra es una diosa llamada Gaia. Puesto que vivimos en la Tierra, las oraciones a Gaia son siempre apropiadas.

Una vez que hayas decidido cómo pensar en cada planeta, hay varias maneras de medir el tiempo de tus oraciones hacia cada entidad celeste. Si ya tienes familiaridad con los aspectos astrológicos, puedes echarle un vistazo a una efemérides para decidir qué planeta es el centro del escenario en ese día para ti. O puedes empezar por asociar las deidades con los días de la semana. El Domingo es Apolo, el Lunes es Diana, Martes es Marte, el Miércoles es Mercurio, el Jueves es Júpiter, el Viernes es Venus y el Sábado es Saturno.

Otra buena manera es prestar atención a las horas planetarias cuando se elige el tiempo para orar. La primera hora planetaria es la misma que el momento en el que el Sol se levanta. Por lo tanto, la salida del Sol el Lunes es hora de Diana. Luego las horas siempre proceden a partir de Diana en el siguiente orden: Saturno, Júpiter, Marte, Apolo, Venus y Mercurio. El patrón se restablece al amanecer de cada día. Esta es una buena manera de empezar hoy mismo si es que no deseas esperar hasta el día correcto de la semana para orarle a tu deidad preferida. Sólo espera la mejor hora planetaria.

¿Cómo se debe abordar a cada deidad? Si ya tienes familiaridad con lo que se relaciona con cada planeta, puedes seleccionarles específicamente para hacerle frente a tus necesidades. Para obtener ayuda con tu vida amorosa, ora a Venus durante su hora por ejemplo.

Algunos recomiendan oraciones para cada planeta, como los Himnos Orficos, antiguas palabras griegas traducidas por Thomas Taylor en 1792. Los Himnos Orficos le dicen a Venus: “La Diosa hermosa del matrimonio, la madre del amor, amante del banquete, la fuente de la persuasión que concede favores secretos … Venga, la unión divina, a usted le llamo, mente santa y reverente.”

El uso de éstas o tus propias oraciones de corazón hacia las deidades celestes, no sólo añade un poco de poesía y magia mítica a esa hora especial del día, sino que también permite unir a la Astrología con tu espíritu interior.

Si vinculas los ciclos de tus oraciones con el baile de las estrellas del cielo, los beneficios serán más fáciles de obtener. Como la cita de Hermes Trismegisto dice, la cuál a menudo resuena entre astrólogos y maestros espirituales: “Como es arriba, es abajo”. Como es el Universo, también es el alma.