Por Maria Sasia Medrano

Miércoles, 10 de Julio de 2019

El eje Cáncer-Capricornio—la forma y la estructura del universo

Debido a que el eje Cáncer-Capricornio está siendo muy activado este año por los eclipses, los nodos lunares, Marte, Mercurio, Saturno y Plutón, analicemos el significado de este eje.

En nuestro universo, la forma y la estructura son nociones necesarias para que algo exista. Primero tenemos una idea, un proyecto, un comentario, un pensamiento. Y luego lo cristalizamos real y concretamente. La importancia de la forma reside en que, sin ella, todo queda en una fantasía. En la astrología, la estructura necesaria para materializar es encontrada en el eje que forman los signos Cáncer y Capricornio.

Cáncer es el cuarto signo del zodiaco, es la cuarta instancia en el mandala zodiacal: allí todo empieza, justamente, a tomar forma. Esotéricamente, el 4 es el número de la estructura. En el tarot, es el Emperador—carta asociada con la forma, con sostener, y sobre todo con ordenar. Los mismos temas se relacionan con el signo Cáncer, en donde la energía se organiza para gestar, anidar y nutrir. Por ello es por lo que el movimiento canceriano se encarga del proceso interno-externo, de inclusión y exclusión: rigiendo el proceso de nutrición y la exclusión de todo lo que puede ser una amenaza para tal proceso. Esa energía considerada una amenaza, en esta instancia, es con la que nos encontraremos luego en Escorpio. Pero eso es otra historia. En Cáncer estamos seguros, no hay nada mejor que casa.

Cáncer es un signo de agua y esta regido por la luna. En nuestra carta natal, esta luminaria va a indicar todo lo relacionado con lo más intimo, familiar y conocido. Asociamos nuestra energía lunar con protección, seguridad y nutrición—aunque también inevitablemente se convierte en nuestro mecanismo de defensa cuando nos estancamos en esta energía. Todos tenemos a la luna en nuestra carta y no vamos a dejar de tenerla, el tema es no ser conscientes de que la forma lunar puede ser un poco asfixiante en tanto la neguemos y no la tengamos presente.

Como el décimo signo del zodiaco, Capricornio es el momento donde el pulso zodiacal llega a la materialización de ese arranque que había empezado en Aries—llegamos al lugar de las formas que sostienen y albergan. En Capricornio, signo de tierra, observamos la estructura, el orden, los límites, la ley, y los grandes esquemas que nos sostienen social y colectivamente pero que no vemos, como la política y la economía, el patriarcado y el amor. Sí, el amor también puede ser ley si nuestra intención es construir desde ahí. Saturno, como el regente de Capricornio, es el gran constructor, el astro que rige todo lo terrenal y que nos ayuda a levantar y construir.

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El mensaje de Saturno en Capricornio será hacerlo con los pies sobre la tierra y con la noción de realidad: todo lo que no tenga solvencia y sea imágenes vacías deberá de algún modo rendir cuentas ante este clima que nos invita a lo concreto, tangible y responsable. Este tránsito también es bueno para que revisemos en qué nivel de madurez entendemos estas palabras: ser maduros no es necesariamente decir que si a todo, sino también responsablemente decir que no y materializar el propio camino.

Cabe aclarar que, en 28 días, la luna recorre todos los signos del mandala zodiacal en tanto Saturno lo hace cada 28-29 años. En este sentido, la experiencia lunar con nuestras emociones inconscientes es mucho mas cíclica e irregular que la saturnina; motivo por lo cual vale tomarse unos minutos para meditar acerca de cómo nos influye el tránsito actual de Saturno en su regencia capricorniana.

Pensar en los signos Cáncer y Capricornio como eje tiene mucho sentido ya que ambos son la cascara capricorniana que alberga el contenido canceriano. Y esto es algo que podemos observar también en nosotros, es decir: ¿funcionamos más al sostener y estructurar? ¿o somos más de nutrir y anidar? Claramente las dos acciones son complementarias y deben ser meditadas la una con la otra. La casa necesita un hogar tanto como un hogar necesita a la casa con sus cimientos.

Sería interesante interrogarnos sobre la práctica de internalizar la estructura, la autoridad y la ley… y de pensar todo esto junto con su contenido. La estructura sin contenido es fría, y el contenido sin sostén se pierde como el agua entre las manos.

Conocer la dinámica de estos signos y observarlos dentro de nuestra carta natal y en nuestra forma de vivirla es clave si queremos materializar, concretar, nutrir y anidar desde hijos hasta proyectos… desde ideas, hasta sueños. Es entender de dónde venimos para ver a donde vamos—es pensar nuestro origen y así entender nuestras metas. Es captar la base necesaria que necesitamos para dar forma. Es responsabilizarnos por nuestro propio deseo para cuidarlo, anidarlo y nutrirlo, pero para también luego exponerlo y dejarlo volar.

 

Maria Sasia Medrano es una astróloga, socióloga y tarotista que trabaja en Buenos Aires ofreciendo consultas personales, cursos, talleres y workshops. 

-Imágen principal por cortesía de @ameysarealm

-Arte por cortesía de Lori Menna